¿Quién gobierna en España?

  • Hay que actuar no sólo sobre el gasto, sino con reformas estructurales  que favorezcan los ingresos.
  • El brutal ajuste que presenta el Gobierno es consecuencia de las presiones de los socios europeos y de los EE.UU.
  • La USO emplaza a COO y UGT a dar una respuesta en la calle a estas medidas, que implican un recorte de derechos.

La Unión Sindical Obrera rechaza las medidas de ajuste presentadas por el Presidente del Gobierno en el día de hoy, ya que suponen que la crisis de nuestras cuentas públicas, una vez más, las causan los gobernantes y luego nos piden que las paguemos los ciudadanos.

El ajuste se produce siempre por la parte más débil: los pensionistas, los empleados públicos, el acceso a la jubilación parcial y por tanto la incorporación de jóvenes mediante el contrato de relevo.

La actuación del Presidente del Gobierno en el día de hoy pone de manifiesto la falta de un programa de actuación en el corto y medio plazo, su falta de credibilidad ante las instituciones comunitarias y cómo han venido negando lo que todos preveíamos y veníamos denunciando desde hace tiempo.

La USO considera que el ajuste debería comenzar por eliminar de la Moncloa a los cerca de 700 asesores que no han asesorado nada, y que han errado en todos los diagnósticos realizados; reducir el número de Ministerios y los asesores de los mismos; las subvenciones a las entidades sociales (patronales, sindicatos, partidos políticos, etc.); una reforma fiscal en profundidad y la lucha contra el fraude fiscal.

La USO considera que estas medidas anunciadas implican un recorte de derechos de los trabajadores, que deben tener una respuesta contundente en la calle y en esta línea realiza un emplazamiento a UGT y CC.OO para que, como sindicatos mayoritarios, unitariamente demos una respuesta contundente a este ineficaz Gobierno.

No se puede actuar sólo sobre la reducción del gasto, hay que actuar sobre los ingresos para generarlos, y eso implica hablar del empleo y poner a las personas, a los ciudadanos españoles, en el centro de las políticas, es decir, servir a los ciudadanos y no servirse de ellos para cuadrar las cuentas.