Posición de la FE-USO-ANDALUCÍA respecto al borrador de instrucciones de la Consejería de Educación Cultura y Deporte sobre la ordenación educativa y la evaluación del alumnado de Educación Primaria y Formación Profesional Básica en el Curso Escolar 2014-2015

doc.pngUna vez analizado detenidamente el documento que se nos entregó en la reunión de la Mesa de la Enseñanza Concertada el pasado 11 de abril, percibimos en el mismo una actitud positiva, de lealtad institucional y bastante sensata -aún desde la manifestada discrepancia a la LOMCE- por parte de la Consejería de Educación Cultura y Deporte (en adelante, CECyD), que creemos beneficia a todo el sector educativo andaluz, al aportar una cierta estabilidad y seguridad, tanto en la ordenación, como en la evaluación educativa, en un proceso de cambio normativo que se está retrasando en el tiempo más allá de los aconsejable e implantando con unos deficientes recursos económicos.

No obstante lo anterior, y en este espíritu de equilibrio y sensatez que constatamos, la FE-USO-Andalucía presenta las siguientes alegaciones generales, que afectan a los trabajadores que representamos y a su estabilidad laboral, en los aspectos que concretamos a continuación, para que sean reconsiderados por esa Consejería:

Difusión de los rendimientos escolares. Frente a la actitud a la defensiva que percibimos en el documento de la CECyD, desde la USO insistimos en plantear la cuestión desde otro punto de vista. Creemos que, una vez aplicados todos los factores de corrección de índole cultural, social, económica, etc. a los centros educativos radicados en zonas desfavorecidas, y asegurando siempre la privacidad de las personas, sería muy estimulante conocer cómo logran resultados exitosos quienes lo logran, para que pudieran servir de ejemplo y referencia a todos aquellos que obtienen resultados más discretos: No se trata de competir; se trata de mejorar reproduciendo las técnicas, métodos y procedimientos de quienes logran mejores resultados. Por otro lado, hay que considerar que en una sociedad como la actual, que dispone de innumerables canales de información, resulta una tarea tan vana como imposible tratar de “poner puertas al campo”. Pretendemos hacer “de la necesidad, virtud”. Aplicando este punto de vista, podremos valorar socialmente y prestigiar públicamente el papel de aquellos profesionales que son capaces de conseguir los mejores resultados y rendimientos de su alumnado. Consideramos que, visto así, este efecto se transforma en un verdadero estímulo profesional.

Transformación de los PCPI en unidades de Formación Profesional Básica. Compartimos los planteamientos de la CECyD respecto al proceso y ritmos de transformación. En este sentido, creemos que es razonable y plausible lo proyectado para el alumnado. Pero nos vuelve a preocupar la incidencia que esa transformación pueda tener entre el actual profesorado de los PCPI; especialmente en los centros concertados. Por ello, reclamamos a la CECyD que actúe también teniendo en cuenta la estabilidad laboral de este profesorado. En aquellos casos (esperemos que excepcionales) en los que las unidades concertadas no sean salvables, con criterios objetivos, instamos a la Administración educativa a que flexibilice y esté dispuesta a mejorar el actual Acuerdo de la Lista de Recolocación, con objeto de que los posibles profesores y profesoras afectados, puedan ser recolocados de manera efectiva, en otros centros concertados, sostenidos con fondos públicos.

Concertación de los centros de educación diferenciada. La LOMCE ha transformado de manera importante las condiciones exigibles a estos centros para que puedan ser concertados, como lo han venido siendo en Andalucía desde muchos años atrás y como lo siguen siendo en la mayoría de nuestro país. Creemos que la CECyD debe reconsiderar su actitud uniformizadora, en cuanto a los diferentes modelos pedagógicos; creemos que el respeto a la libertad de educación consagrado en la Constitución Española así lo exige. No nos parece mesurado ni consecuente manifestar –como han hecho determinados cargos de la Administración educativa andaluza- que estos centros incumplen la Constitución y no actuar en consecuencia. Suprimiendo el concierto educativo a estos centros no solamente se estaría cercenando de raíz el derecho a la elección de centros (de modelos pedagógicos) a muchas familias –muchas de ellas residentes en barriadas obreras o en zonas rurales-, sino que se estaría causando un importante daño al empleo en Andalucía por una motivación meramente ideológica. Desde la USO consideramos que esta decisión provocaría en los trabajadores afectados un daño extraordinario ya que podrían perder su puesto de trabajo, a pesar de que son trabajadores de centros estables y viables, con una alta demanda social. Esta actuación del gobierno andaluz ya provocó durante el pasado curso la pérdida de unos 70 puestos de trabajo. Si, finalmente, la CECyD prosiguiera por el mismo camino destruiría para el próximo curso otros 55 nuevos puestos de trabajo. Al final del proceso habría liquidado 289 puestos de trabajo directos entre docentes y personal de Administración y Servicios, de plantilla; además de otro importante grupo de trabajadores de contratas externas (comedor, limpieza, transporte, etc.), superior a otros 100 trabajadores. Hacer semejante destrozo en una comunidad autónoma, como Andalucía, con un 36,3% de desempleo, nos parece un auténtico dislate. Ahora, con la LOMCE en vigor, que contiene una sustancial modificación del artículo 84.3 de la LOE anterior y una disposición transitoria favorable a los conciertos educativos en los centros de educación diferenciada, creemos -y confiamos- que se dan las circunstancias para volver a la normalidad, de la que hemos disfrutado en Andalucía durante muchos años atrás.

Profesorado de la asignatura de Religión. Algunas declaraciones públicas de determinados altos cargos de Educación nos llenaron de preocupación, por la incidencia negativa que las posibles e hipotéticas reducciones en los horarios del profesorado de esta materia, podría tener en la destrucción de puestos de trabajo y en el deterioro de sus condiciones laborales. Por esa razón valoramos que en el documento que se nos presenta como borrador no se entre a modificar, ni a cuestionar nada, en este capítulo y consecuentemente, requerimos de la CECyD que mantenga las actuales condiciones laborales de este profesorado.

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