La OIT debate para que la salud en el trabajo sea considerada un derecho fundamental

La Organización Internacional de Trabajo (OIT), organización tripartita compuesta por sindicatos, empresario y Gobiernos y dependiente de la ONU, quiere celebrar sus 100 años de vida con una declaración que recoja los cambios que se están dando en el mundo de trabajo con la revolución tecnológica. En el borrador que negocian sus miembros destacan dos elementos: prevé alentar a los estados miembros para que incluyan garantías en la protección de la privacidad y de los datos de los trabajadores, sea cual sea la modalidad contractual, y recoger como un derecho fundamental en el trabajo la seguridad y la salud.

Desde 1998, la OIT define cuatro derechos fundamentales del trabajo: libertad sindical, erradicación del trabajo forzoso, eliminación del trabajo infantil (todavía 152 millones de niños trabajan según sus cálculos) y prohibición de la discriminación. Ahora, a estos derechos, se pretende añadir “la salud y seguridad en el trabajo”.

Este cambio tiene importancia práctica, ya que en los acuerdos comerciales suele incluirse el respeto a los derechos fundamentales de la OIT como premisa y puede contribuir a reducir el dumping laboral (competencia desleal que se refiere a la práctica de vender por debajo del precio normal o a precios inferiores al costo con el fin de eliminar a la competencia y adueñarse del mercado).

Incluir la seguridad y salud en el trabajo en este listado puede suponer un mayor seguimiento de los convenios aprobados en la organización por esta materia y, por tanto, mayor presión a los estados para su ratificación. También puede servir para dar paso a legislaciones que obliguen a empresas a dar cuenta en su cadena de valor cómo es el cumplimiento de estos derechos.

Otro de los elementos que destacan en la declaración es cuando exhorta a los estados a impulsar la formación de los trabajadores durante toda la vida o a una “protección social universal, completa y sostenible”. También pide proteger a los trabajadores en las “nuevas formas de trabajo” con garantías con independencia de su modalidad contractual. Para eso recurre a reivindicaciones tradicionales (salario vital adecuado o número máximo de horas), e introduce una nueva propuesta, que ya hemos mencionado antes: la protección de la privacidad y de los datos personales.

La negociación sobre el contenido de ese documento comenzó hace algunos días. El documento final, fruto del acuerdo obtenido después de limar las diferencias que se han plasmado en más de 400 enmiendas, debería desarrollarse normativamente y vería la luz en los llamados convenios.